jueves, 3 de agosto de 2017

CENIZAS, PANES Y OTRAS GAITAS

        

Mi amigo JM., católico cabal  pero no muy asiduo a los entresijos informativos del Vaticano y sus triquiñuelas teológicas o sacramentales, me pregunta ahora  qué es eso de prohibir la comunión a los celíacos. Lo leyó en un periódico nacional y, me dice, que anda preocupado porque tiene una sobrina-nieta que padece fuertemente la alergia al gluten. Aunque es muy pequeña, y todavía no ha tomado la primera comunión, eso le preocupa.

       Además de decirle que informativamente anda algo retrasado (la noticia venida de Roma tiene más de un mes) le respondí que esa legislación ya hacía muchos años que estaba promulgada. Le añadí que los señores cardenales que se encargan de estas cosas (más parecen inquisidores que pastores) dicen que Jesucristo consagró en la primera cena pan, y la harina de trigo sin gluten no es pan (¡!), por tanto no es posible “traicionar” la intención del Señor.

        Naturalmente, mi respuesta no le satisfizo. Y mi amigo JM, cristiano consecuente,  enterado y entregado al evangelio y sobre todo a su espíritu, me contestó, que según había leído, sí que se permitía consagrar vino “falso”, es decir zumo de uvas sin fermentar, o sea, mosto. ¿Dónde está la diferencia? ¿Acaso los monseñores no saben distinguir entre un soso zumo de fruta de la chispa de un buen vino?
    
 Así que, un tanto despechado y mosqueado, me dijo: hace seis meses la Iglesia legisló sobre el culto de las cenizas de los muertos, después cambió en la consagración el “por todos los hombres,” por el “por muchos” y ahora viene con la mandanga de la “pureza” del pan. Todo son exclusiones, todo restricciones, todo son leyes y normas que cierran puertas; bien está cuidar la ortodoxia pero no ahogarse en ella. Menos mal que no es el papa Francisco quien  lo dice.

   Al final, acabó diciendo mi amigo J. M., un buen creyente: ¡Pues, vaya gaitas!

miércoles, 2 de agosto de 2017

NOSTALGIA DE ÁNGELES

















Hoy es la Fiesta de la Virgen de los Ángeles. Es una tradición  de la orden franciscana pero aquí, en Valencia, por influencia de la devoción  del rey Jaime I El Conquistador, en muchos pueblos y ciudades se celebra como Virgen titular y patrona.

Aunque este año no puedo acudir en su día de fiesta a la Parroquia de los Ángeles, yo estoy  todo el día con mi pensamiento  trasladado y presente  en el  barrio de El Cabanyal, del que fui párroco durante tantos años bajo la dulce tutela de la Reina de los Ángeles.

Esta mañana, temprano, habrán rezado por las calles silenciosas el Rosario de la Aurora, con su misa a mañanera y después, el desayuno  fresquito de la horchata con fartóns. Al mediodía, el solemne rezo del Ángelus y el canto de la Salve, mientras el sacristán y sus ayudantes acaban el espectacular ornato de flores del anda donde procesionará la bella imagen de la Virgen.

Y por la tarde, con un llenazo pleno (valga la redundancia) del templo, se celebrará la solemnísima Misa cantada por el coro de Ribarroja. Después, la devota y concurrida procesión por las calles del barrio de El Cabañal.

Deseo que sea un día feliz, completo y dichoso.

DESPUÉS DE LAS VACACIONES





He estado unos días, después andar por las llanuras de la vida cotidiana del curso acabado,  descansando en la alta montaña  del Pirineo oscense. Concretamente, en el valle de Bielsa donde los descomunales macizos del Monte Perdido y sus  valles de majestuosas laderas multiplican la emoción de la belleza  que te rodea. Casi da pavor contemplar  el circo del  Valle de Pineta presidido por el Perdido y los Astazus, o la mole gigantesca del macizo de Cotiella, que hace que el Valle de Gistain parezca  un valle secreto y oculto y que provoca en el que lo recorre,  un sentimiento de pequeñez e inanidad. A la vez, en las altas cumbres, resuena la voz de lo Sagrado que te llama e invita  a confundirte en su majestuosa grandeza. 

Regreso, pues, después de estos días de comunión íntima con la naturaleza nuevo, descansado y con ganas de empezar.

sábado, 8 de julio de 2017

CUARENTA Y SEIS AÑOS DE CURA

Hoy hace 46 años



Así es. A esta misma hora, en una tarde muy calurosa de aire de poniente que hacía de la calle un horno, en la catedral de Valencia, un servidor recibía, con temor y temblor, el sacramento del Orden Sacerdotal. Junto con veinte y tantos compañeros más, la Iglesia (id est: la comunidad de los creyentes en Jesús el Señor) me hizo cura y yo,  con toda la ilusión del mundo, me ligué con mis compromisos a ella. El Arzobispo que me ordenó era Don José María García Lahiguera.

Aquel ocho de julio comenzaba mi camino de la vida de sacerdote. Tenía  veintiséis años: con errores y fallos, con aciertos y logros y, como siempre, sin la falta de la ayuda del Señor. Aquel ocho de julio de 1971 es lógicamente inolvidable para mí.


A mis amigos les pido, como siempre, que me ayuden con su amistad y su oración.

EN UNA COMUNIDAD


"Ser cristiano es leer el evangelio en una comunidad a fin de traducirlo en actos de nuestra vida. Y este cristiano del siglo XXI definirá su fe no tanto por su vida de piedad  como por su ciudadanía.” 
De ”Creer a pesar de todo  / Conversaciones libres sobre el presente y el futuro del catolicismo", de Joseph Moingt . Editorial Mensajero, Bilbao 2017.